El retiro de escombros ha sido el paisaje de los caleños en las últimas tres semanas.
Foto: Bernardo Peña / El País
La ciudadela Petronio Álvarez fue el epicentro de la solidaridad donde miles de caleños llegaron con donaciones y otros miles participaron como voluntarios para clasificar y distribuir las ayudas.
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Habitantes del barrio Prados del Norte agradecen con una velatón el haber sido uno de los pocos sectores sin afectaciones y piden por las víctimas.
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Rescatistas israelíes terminan de inspeccionar las ruinas del edificio Vanessa luego de participar en la extracción de 24 cuerpos.
Foto: Bernardo Peña / El País
Habitantes de las unidades residenciales del barrio La Flora se prepararon para el éxodo masivo tras la declaratoria de inhabitabilidad de sus apartamentos.
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Las filas para quedar registrado en el censo de damnificados fueron la constante en los barrios del norte y el sur de la ciudad.
Foto: Bernardo Peña / El País
Un residente del barrio La Flora registra lo que quedó de su apartamento.
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Los habitantes del edificio Los Lagos en el barrio La Flora apenas tuvieron tiempo de salir y solo pudieron rescatar algunos elementos personales días después del sismo.
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Por primera vez en su historia la Cruz Roja no tuvo que hacer llamados a los donantes de sangre, durante varios días la congestión de voluntarios obligó a cerrar las puertas de los centros de donación antes de tiempo.
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Personal administrativo de la Universidad Antonio José Camacho revisa uno de los laboratorios de ingeniería, la sede norte de esta universidad resultó seriamente afectada obligando a la virtualización de este semestre académico.
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